Corregir el futuro

Corregir el futuro, a través de utilizar la neuroplasticidad en las organizaciones, es decir, con los colaboradores, para que se dé un cambio continuo.
 
Tenemos la fortuna de estar viviendo una situación en donde nadie tiene la fórmula mágica, ni resultados precisos hacia el futuro.  Estamos ante un escenario, donde  se nos está dando la oportunidad de jugar la final antes de jugarla. Hay que aprovechar esto, para corregir los errores antes de que se nos anticipen.

¿Cómo?

Con la neuroplasticidad organizacional. Te explico. Antes de la pandemia sólo el 4% de la población mundial practicaba el teletrabajo. De un momento a otro, todos y todas nos volcamos a trabajar desde la comodidad o incomodidad de la casa.

¿Nos la ingeniamos?

Sí, de un momento a otro. Quizás felices, renegando, con miedo o con enojo. Nos acoplamos a algo nuevo.

¿Qué quiere decir esto?

 Que tenemos más habilidad de cambio de la que creemos o creíamos. La neuroplasticidad es la capacidad que tiene nuestro cerebro para moldearse asimismo y cambiar bajo lo que se vaya presentando. Esto a cualquier edad. Tienes cerebro, puedes.

¿De qué depende cambiar?

 De que quieras (el dilema de cambiar). Que estés dispuesto o dispuesta a invertir tiempo ensayando, practicando o pensando diferente.
 
Este vuelco en las nuevas formas de trabajo ha demostrado que muchas empresas no tuvieron esa habilidad para cambiar. Unas cerraron, otras murieron, otras se quedaron en pausa.
 

Sin embargo, hubo otras que sí tuvieron sí pudieron cambiar o adecuarse al nuevo entorno y mercado. Quizás ya eran flexibles en los cambios. Otras descubrieron lo que era transformarse, sin planearlo , simplemente lo hicieron y sucedió.

¿Eres un roble o un bambú?

Las empresas con estructuras rígidas murieron. O bien, siguen batallando con los embates de la pandemia. Empresas que yo denomino como robles.

Las empresas bambú, tienen estructura y procesos flexibles. Son las que hoy en día siguen facturando y seguirán transformándose y desarrollando su neuroplasticidad.

 He tenido la fortuna de acompañar a empresas en capacitaciones sobre Inteligencia de Cambio. En donde hay que entrenar esta habilidad para cambiar.

¿Por qué?

Porque la gente sí o sí se resiste al cambio. Hay que preparar a las personas, para logren sumarse a esto ya que a veces las transformaciones son urgentes o inevitables. A esto le llamo capacitación en neuroplasticidad organizacional.

Recuerda que el cambio lo hacen las personas. Cuando las personas conocen lo que sucede a nivel cerebral en temas de cambio, se animan a hacerlo, lo asimilan mejor.
 
Por eso hay que entrenar esta habilidad en tus colaboradores. Ellos y ellas son las que moverán a tu empresa. Si te animas, platicamos al respecto, escríbeme gabriel.delavega@m1nd.mx
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